Entronizada la imagen de San Josemaría Escrivá de Balaguer


Escriv miniEl pasado sábado 27 de junio, tras la celebración de la Santa Misa, tuvo lugar la bendición de la imagen en terracota de Josemaría Escrivá de Balaguer. La escultura del santo, de tamaño medio, obra del artista Manuel Téllez es una de las cuatro imágenes ubicadas en el patio de los cipreces del nuevo templo parroquial que junto a Santa Teresa de Ávila, Santa Ángela de la Cruz y San Alberto Magno están dispuestas para ser veneradas por la feligresía.

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La Eucaristía fue presidida por el vicario del Opus Dei en Andalucía Occidental y Extremadura, D. Gabriel de Castro, concelebrada por el párroco de San Juan Pablo II, Adrián Ríos y por el sacerdote Antonio Elizalde. En el transcurso de la homilía, de Castro explicó que “San Josemaría no llegó a conocer en vida al entonces cardenal Karol Wojtyla pero que en 1982, Juan Pablo II otorgó al Opus Dei su configuración definitiva como prelatura personal, y más tarde beatificó y canonizó a su fundador, por lo que en la Obra le tenemos un gran cariño y agradecimiento”.

 

 

Por su parte, D. Adrián Ríos agradeció la colaboración de los fieles de la Obra en las diversas acciones pastorales, al tiempo que pidió al vicario Gabriel de Castro una reliquia de San Josemaría para que forme parte del relicario del altar del nuevo templo. Allí, junto a las reliquias de San Juan Pablo II, está previsto que se veneren también las de Santa Ángela de la Cruz, el beato Marcelo Espínola, San Manuel González y Victoria Díez. Todos ellos santos que fueron elevados a los altares por el papa polaco.

 

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En relación a la talla de Escrivá, “se trata de una obra para exterior de un edificio que no es de estilo barroco sino más moderno y sencillo. Por eso, decidí hacerlas en barro cocido con textura, para dar continuidad al ladrillo visto, intentando reflejar lo más representativo de cada santo”, refirió su autor, el artista Manuel Téllez.

D. Gabriel Castro concluyó su homilía recordando que “la santidad no consiste en hacer ejercicios dificilísimos sino en dejar que Dios actúe en nosotros en las cosas normales; y hacer –como decía San Josemaría– verso heroico de la prosa de cada día”.

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